Ley de Semillas del gobierno: ¿Por qué los pequeños productores están preocupados?

Campo 27 de febrero de 2019 Por
Pequeños y medianos productores emitieron un comunicado en donde sentaron su postura contra el nuevo proyecto de ley de semillas. Los datos claves de la ley que impulsa Cambiemos y las multinacionales alimenticias.
semillas
Foto: Infobae.

El gobierno de Cambiemos demostró tener completa voluntad política de avanzar en la modificación de la Ley de Semillas. Esto quedó de manifiesto el martes 13 de noviembre del año pasado, cuando dictaminaron en soledad, sin el apoyo de ningún otro bloque político y con un centenar de organizaciones de campesinos manifestándose en las afueras del congreso.

La iniciativa recorrió todos los pasos necesarios para ser tratada en la legislatura y no perderá estado parlamentario. En estos días y con la fecha aún no definida para tratar este proyecto, el oficialismo se encuentra en la búsqueda de votos que le permitan imponer la ley a la hora de la votación final. 

¿Qué pretende modificar Cambiemos y porqué preocupa a los pequeños productores?

La Ley en discusión fue sancionada en 1973, y legisla sobre toda la producción, certificación y comercialización de semillas. Asimismo, reconoce en su artículo 27 que “no lesiona ese derecho quien reserva y siembra semilla para uso propio”. Esta concepción del “uso propio” entendido como un “derecho de los agricultores” se enmarca en tratados internacionales de los que Argentina está suscripto.

Justamente, todos los intentos por modificar la ley tienen como objetivo cercenar la concepción del “uso propio”, ya que hace tiempo la industria semillera viene cuestionando la libre utilización por parte de los agricultores de las semillas reservadas de su cosecha para la nueva siembra. Para este sector, esta práctica viola sus derechos de propiedad intelectual sobre la variedad sembrada.

Por ese motivo, las multinacionales buscarán que la potencial nueva ley les permita reforzar el poder de policía del Instituto Nacional de Semillas (INASE). Es decir, ante cualquier pedido de las empresas que consideren que están siendo vulnerados sus derechos de propiedad intelectual, el INASE tendrá “acceso a cualquier cultivo o producto de la cosecha en cualquier lugar en que se encuentre”. 

Además, esto podría habilitar el reclamo de Derechos de Propiedad Intelectual a un productor cuyo campo fue contaminado con transgénicos por el polen de otro productor. Es conocido mundialmente el caso de Percy Schmeiser frente a Monsanto. Se trata de un agricultor canadiense que fue demandado por la multinacional Monsanto en 1998 por sembrar supuestamente semillas de colza transgénica bajo la patente de la multinacional sin autorización; cuando en realidad su planta había sido contaminada por colza transgénica sembrada en parcelas contiguas a la suya.

En ese marco y ante la preocupación de los pequeños productores, se realizarán actividades en las localidades bonaerenses de Mar del Plata, Saladillo, Chivilcoy, La Plata, Luján, San Andrés de Giles, Los Toldos, Guernica y Exaltación de la Cruz, entre otras. Como cierre, el 28 de febrero se instalará una carpa frente al Congreso de la Nación, en donde se llevarán cabo talleres, charlas y eventos artísticos.

Lo que está en juego es absolutamente vital. Las semillas son el primer eslabón de la cadena alimentaria y, por lo tanto, todo lo que pase con ellas repercute directamente sobre los alimentos que consumimos, sobre sus precios y su calidad, pero también sobre la soberanía de esos alimentos, y sobre quién decide qué se produce y qué se consume en el país.

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